La Constelación Familiar es un método terapéutico sistémico desarrollado por Bert Hellinger que fundamentalmente consiste en ordenar las relaciones de tal manera que el amor y la armonía fluyan sin interferencias.
Como método es sorprendentemente eficaz, ya que permite obtener en un tiempo muy breve la información relevante sobre la trama de relaciones que afecta a una familia o a un grupo humano.
En su desarrollo salen a la superficie las leyes y los principios que rigen los vínculos familiares y grupales. Nos permite descubrir que muchas veces los sufrimientos, enfermedades y comportamientos de una persona no se explican por los hechos inmediatos, el ambiente o los sucesos de la propia vida, sino que es necesaria una mirada más amplia y abarcativa que se remonta a lo ocurrido en la familia de origen y también, a veces, en generaciones anteriores.
Las vivencias de los padres o abuelos, aún cuando hayan fallecido, e incluso de otras personas que por algún motivo estuvieron relacionadas con miembros de la familia determinan el destino de la red familiar de la cual, sabiéndolo o no, participamos.
Esta pertenencia nos vincula con profundos lazos de amor y lealtad, y es una fuerza que nos puede llevar a repetir un destino trágico de una manera totalmente inconsciente, frustrando nuestros esfuerzos para un cambio positivo.
La Constelación Familiar permite ordenar, reconciliar las relaciones y pone en evidencia el poder del amor. Encontrar la solución hace posible que vuelva a fluir, con toda su fuerza, el amor familiar. Experimentar y comprender estas fuerzas tiene un poder transformador que alcanza las profundidades del alma y de la mente.
¿Qué son los Órdenes del Amor?
Bert Hellinger descubrió, de una manera empírica, los Órdenes del Amor, es decir, las condiciones a tener en cuenta para conseguir que el amor crezca y prospere sin impedimentos en todas nuestras relaciones.
La experiencia con los Órdenes del Amor va en contra de la creencia común de que solo es necesario amar lo suficiente para que todo vaya bien. Además del amor, se requiere el conocimiento y el reconocimiento de un orden que actúa en las profundidades del alma.
El primer ejemplo y el más elemental de estos órdenes son el que rige la relación de los hijos hacia sus padres. Los padres dan la vida a sus hijos siendo este es uno de los actos más profundos que una persona puede realizar. El orden, por lo tanto, comprende que el hijo tome la vida tal y como los padres se la den. El hijo no puede evitar ni omitir nada, y tampoco puede agregar nada. Este tomar a la vida y a los padres tal como son es una realización sumamente profunda y quién lo logra está en paz consigo mismo y se siente completo.
Asimismo hay órdenes que rigen la relación de los padres hacia sus hijos, las relaciones entre hermanos y las relaciones de pareja. Otros órdenes inciden cuando hay sucesivos matrimonios y en familias ensambladas donde conviven hijos de diferentes padres. También cumplen un papel importante personas fallecidas e incluso hijos que nacieron muertos. Todos ellos forman parte de la red familiar abarcada por los órdenes del amor.
La red familiar es un sistema mayor, vinculante para todos sus miembros. Esta fuerza que afecta a todos sus integrantes actúa como una conciencia común, pero no se puede percibir en forma individual. Conocemos los órdenes a los que esta conciencia sirve por los efectos de nuestros actos, según respeten o infrinjan estas leyes.
¿Cómo se hace una constelación familiar?
Una vez establecido con el terapeuta el tema a trabajar, la persona que consulta elige entre los participantes a representantes para los miembros de su familia, incluyendo un representante para sí mismo. Luego los coloca en el espacio relacionándolos unos con otros, guiándose por su intuición y según su imagen interior. Hecho esto se retira para observar. Los representantes se conectan con lo que sienten, sin necesidad de actuar ni de representar ningún papel.
Sorprendentemente los representantes comienzan a sentir como las personas reales, a veces usando sus mismas palabras o manifestando iguales síntomas físicos. La exteriorización de sus sentimientos, al ser preguntados por el terapeuta, pondrá en evidencia la dinámica oculta de la vinculación familiar. Liberarse de estas implicaciones o identificaciones entre los integrantes de la red familiar es el objetivo del proceso que a partir de ese momento se desarrolla.
El terapeuta se conecta con el campo de fuerza de la constelación y paso a paso va realizando los cambios de posición necesarios para llegar a una imagen de solución.
Esta solución está vinculada en que cada integrante de la red familiar recupere el lugar que le corresponde ordenado, así, el sistema, pudiendo de esta manera, volver a fluir la paz y el amor entre los implicados. La imagen que surge de la constelación desafía las creencias previas del consultante, produciendo un impacto que modifica la percepción y que debe madurar dentro de la persona. Al cabo de un tiempo, la imagen actuando internamente, produce su efecto. Puede ser que la persona encuentre una dirección, una fuerza o una decisión que antes no tenía y así, seguir caminos más saludables para su vida.
La constelación no sólo es esclarecedora para el consultante, sino también para los representantes y para todos los allí presentes ya que nos sentimos siempre afectados cuando alguien hace un movimiento que toca en lo profundo de su ser o descubre algo esencial. En este sentido se trata de un trabajo individual que se realiza en grupo.
Con el método de las Constelaciones Familiares, Bert Hellinger, nos ha dado una forma de trabajo que nos toca inmediatamente, liberando fuerzas que rara vez se experimentan con tal intensidad en otras formas de terapia. Las soluciones conmueven e impresionan por su sencillez y eficacia.
¿Quién es Bert Hellinger?
Es reconocido en el ámbito germano parlante y otros países, como Brasil, Chile, España, Estados Unidos, Grecia, Inglaterra, Israel, Italia, Japón y México, donde dio y viene dando numerosos seminarios.
Nacido en Alemania en 1925, estudió Filosofía, Teología y Pedagogía. Durante 16 años fue misionero de una orden católica con los zulúes en Sudáfrica.
Más tarde se formó en Psicoanálisis, Dinámica de Grupo, Análisis Transaccional, Terapia Primaria, diversos métodos de Hipnoterapia y Terapia Sistémica Familiar, hasta desarrollar su propio enfoque.
Basándose en los Órdenes del Amor creó el método de Constelaciones Familiares, que le valió ser reconocido como uno del los Terapeutas más originales y creativos del mundo actual.
El trabajo con constelaciones familiares se desarrolla también en Argentina a través del Centro Bert Hellinger de Buenos Aires.
Para más información acerca de Constelaciones Familiares puede visitar:
Centro Bert Hellinger de Argentina
http://www.hellingerargentina.com.ar