
La práctica se compone de movimientos traídos del Yoga Tibetano del corazón y el Iyengar Yoga. Es riguroso en cuanto a la autenticidad de sus movimientos, mantiene la originalidad de quienes lo crearon en India y Tíbet.
Este tipo de práctica libera al cuerpo y especialmente a la mente de las aflicciones mentales en las que todos nos vemos inmersos y agobiados diariamente: el enojo, los celos, le envidia, la ignorancia, la falta de generosidad, el deseo ignorante.
Los bloqueos energéticos en el cuerpo se van liberando, las aflicciones mentales se van transformando lentamente y se comienza a sentir más poder y sabiduría en el cuerpo. Todos los problemas en los que nuestro cuerpo se ve inmerso, son generalmente traducidos en todas las áreas de la vida: la familia, el trabajo, la salud, el recreo. Es por eso que liberando al cuerpo de trabas y sensaciones físicas molestas, el rendimiento físico mejora significativamente.
Pero la mayor ganancia de la práctica de este tipo de yoga es que abre el corazón, liberando dolores y miedos para que puedan expresarse libremente y sanar. Se relaja la mente de tanta información y hiperactividad, el cuerpo descansa, retoma su energía y su forma original para seguir viviendo desde un lugar puro y entregado. Lleno de vitalidad y de paz interna luego de la práctica, el practicante puede aplicar lo transformado libremente en su día a día.
La clase consta de meditación, asanas (posturas) y ejercicios de respiración. Tambien se enseña sobre la raíz y el propósito de la práctica.
Viernes 19 hrs.
Dictado por Victoria Güiraldes
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